Covid-19 le quita brillo al mercado de lujo

Su caída en 2020, se estima, será entre 35 y 45%. De esta forma, un sector que en tiempos de estancamiento económico fue refugio de inversionistas, hoy es una industria de ‘fantasía” con muchos problemas y con pocas probabilidades de ser la ‘joya de la corona’ de los negocios de Latinoamérica, como un día se pronosticó.

Por Uriel Naum Ávila

Hasta antes de la pandemia Covid-19, los especialistas del mercado de lujo pronosticaban un crecimiento para esta industria en América Latina de más de 80% para 2020, producto de “una clase media en ascenso” y el crecimiento de centros comerciales en la región, que permitirían una mayor exposición de negocios de este segmento.

México, Brasil y Argentina, en ese orden, eran los mercados más grandes y con mejores perspectivas, pero otros más como Panamá y Colombia, prometían convertirse en importantes canales de distribución de lujo para los siguientes años. El potencial latinoamericano era visto de tal forma, que le llamaron “el futuro gran jugador del lujo”, pues su crecimiento, se estimaba, estaría por arriba del de Asia, Estados Unidos y Europa, impulsado por la venta de autos, ropa, joyas y accesorios.

Un estudio reciente de la firma Boston Consulting Group (BCG) que llevó por nombre “True-Luxury Global Consumer Insight 2020”, aterrizó a la industria en una realidad de la que esta vez no parece salvarse ―en épocas de estancamiento económico recientes, el sector de lujo se mantuvo creciendo―. Su caída para este año se estima en este informe entre 35 y 45%. Y algo más: su recuperación podría llegar hasta 2023.

La situación es sencilla: 57% de los consumidores han decidido retrasar gastos e inversiones ante la pandemia., restando tracción entre los viajeros que no solo consumían servicios de lujo en hoteles, por ejemplo, sino también bienes de alta manufactura durante su estancia en otras ciudades.

El impacto para los bienes personales de lujo se estima entre 25 y 45%, mientras que para el lujo experimental, como el que sucede en cruceros o centros recreativos, de entre 40 y 60% para 2020.

Dos cosas habría que destacar de esta experiencia. En primer lugar, no hay sectores infalibles como en algún momento se pensó de la industria del lujo. Algunos pueden ganar y otros perder, pero el péndulo lo mueve cada contexto, y los que hoy son ganadores mañana pueden ser los perdedores. Segundo aspecto: es la primera vez que, posiblemente, veamos a un sector que depende tanto de la cercanía con el producto para su compra, transitar de forma extraordinaria a la venta en línea, donde la confianza será el factor clave de su consumo.

*El autor es periodista de negocios en Latam y consultor en comunicación de empresas.

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