Se acabó el juego para el mercado de oficinas de Panamá

Por Uriel Naum Ávila*

Hasta antes de la pandemia Covid-19, varios análisis del sector de bienes raíces de Panamá coincidían en que el mercado de oficinas podría tener un segundo aire –en 2019 había una sobreoferta cercana a 30%–, impulsado por la ampliación de las líneas del Metro de la Ciudad de Panamá, los nuevos puentes en el Canal, algunos proyectos mineros y la llegada de nuevos corporativos globales.

Pero apenas terminó el tercer trimestre del año y los escenarios positivos se vinieron abajo. “El confinamiento (en Panamá) ha generado una gran baja en la economía, esto contrae en gran medida la demanda de oficinas, genera presión en los precios solicitados y en consecuencia, dificulta la estabilidad del mercado”, señala en su Reporte de Mercado Inmobiliario de Oficinas 2T 2020 la firma Colliers, dedicada a servicios inmobiliarios.

Pero el problema para este sector va más allá de un periodo de estancamiento por el que puede transitar cualquier industria en tiempos de pandemia. El confinamiento ha demostrado que el home office funciona, aún con áreas de oportunidad para empleados y empleadores, y que no es necesario ocupar tantos metros cuadrados en oficinas tradicionales, las que además de ser poco flexibles, suelen obligar a sus clientes, en muchos casos, a firmar contratos por cinco o más años de ocupación.

Ciertamente una vez que el Covid-19 disminuya muchas personas regresarán a operar desde las oficinas, pero los especialistas coinciden que sobre todo serán los líderes de área los que estén de vuelta, y en la mayoría de los casos solo en corporativos. Esto implica que muchos espacios en oficinas tradicionales quedarán desocupados o serán renegociados, y no precisamente a favor de los dueños o administradores de los bienes inmuebles.

No es que las personas se queden para siempre en casa haciendo home office, todo apunta a que predominará un esquema híbrido en el que los empleados trabajen en su hogar unos días y otros acudan a oficinas, pero no precisamente las que se conocen comúnmente, sino a coworkings, un paso medio entre home office y los espacios tradicionales.

¿Qué queda para las oficinas tradicionales en la era postCovid-19? Reconfigurarse, transitar hacia esquemas más flexibles y atractivos para las empresas tanto en costos como en operación y, en algunos casos, trabajar de la mano de coworkings para que, en alianza, ambos ganen, uno reinventando los esquemas de ocupación de espacios, y otros poniendo la infraestructura.

*El autor es periodista de negocios de Latam y consultor de comunicación empresarial.

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