Vaporizadores, los cigarrillos electrónicos, el covid 19 y el debate científico

Alma Solís 

asolis@noticiasdepanama.com 

Las discusiones sobre la aceptación o los efectos negativos de los cigarrillos electrónicos y vaporizadores siguen generando  un debate público. Existen  voces que señalan que son una alternativa menos dañina para los fumadores y otras que buscan prohibir su uso.

Ahora, en tiempos de COVID-19, entran a escena los debates sobre los supuestos efectos causados por fumar cigarrillos electrónicos  que empeoran las condiciones de salud de esta enfermedad, lo que ha generado múltiples reacciones de científicos e investigadores que demandan mayor evidencia y tiempo para llegar a tales conclusiones.

Las posiciones que dividen a estos grupos es que si se prohíben, se aumentan los impuestos y se ponen mayores trabas a los cigarrillos o al uso de nicotina, ¿las personas dejarán de fumar?  y si las personas buscarán alternativas, algunas no tan convenientes como recurrir a cigarrillos de contrabando, por lo cual es mejor darles opciones menos dañinas.

En Panamá ya el proyecto de ley 178 fue aprobado en la Asamblea de Diputados. La norma prohíbe en el país el uso de los sistemas electrónicos de administración de nicotina, cigarrillos electrónicos, vaporizadores, calentadores de tabaco, y otros dispositivos similares, con o sin nicotina, pero aún no ha sido sancionada por el Ejecutivo. Mientras tanto, crecen las solicitudes en el sector privado que piden el veto alegando consecuencias negativas si se convierte en ley.

La iniciativa legislativa fue presentada por el diputado Crispiano Adames; se realizó el primer debate el 19 de febrero, el segundo el 18 de marzo y el tercero, el19 marzo, en plena crisis de la pandemia.  En la exposición de motivos de esta ley se establece que el objetivo es prohibir la comercialización y uso porque lo consideran nocivos y perjudicial para la salud de la población panameña.

Quienes desarrollan estos productos, que no generan combustión ni humo, dicen que constituyen un menor riesgo de daño que el cigarrillo convencional. Por ejemplo, Philip Morris  afirma que está dirigido a las personas que actualmente fuman y no quieren dejar de hacerlo y no para nuevos fumadores.

Pero en la discusión adicional al tema de salud, se tocan puntos de seguridad jurídica, la posibilidad de generar más contrabando y la necesidad o no de tener más pruebas y documentación científicas.

Las organizaciones que piden el veto, como la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, Amcham y el Consejo Nacional de la Empresa Privada, señalan que, de sancionarse, esta ley podría ocasionar un aumento en el contrabando y además están pidiendo mayor discusión del tema. (Ver nota:Gremios empresariales temen el aumento del comercio ilícito por ley que prohíbe uso de cigarrillos, mientras empresa desarrolla productos que no generan combustión ni humo

También la Asociación Nacional de Cáñamo de Panamá (ANACAP)  se unió a la solicitud de otros gremios empresariales que piden un veto presidencial, indicando que su rechazo es por la falta de debate legislativo y desestimación de las contribuciones de grupos gestores.

De acuerdo con ANACAP, de sancionarse esta ley por parte del Presidente de la República, tendría un efecto contrario a la alternativa de tratamiento o terapia paliativa que ofrecerá el cannabis medicinal, y así mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades como glaucoma, artritis, epilepsia, esclerosis múltiples, migrañas, convulsiones y diferentes tipos de dolor por cáncer.

Jorge Altamirano–Duque (hijo), presidente de ANACAP, explicó a SNIP Noticias que el uso de estos dispositivos es la vía más efectiva para quienes usan estas medicinas.

Igualmente, Tomás Sánchez, presidente de la Asociación de Reducción de daños por Tabaquismo de Panama (ARDTP), dijo que este gremio pide el veto de la ley 178.

Sánchez dijo que buscan la reducción del daño con productos que tengan avales científicos y que permitan a las personas fumadoras tener opciones. Alega además que se ha comprobado que quienes usan estos dispositivos tienden más a no volver al cigarrillo tradicional e incluso hasta dejarlo del todo. 

En ARDTP están pidiendo que Panamá no se cierre y que esté abierto a opciones que se han probado en otros países.

El cigarrillo y el COVID 19, abre nuevo debate

El covid 19 no solo generó la falta de discusión del proyecto de ley en la Asamblea sobre la utilización de cigarrillos electrónicos y los dispositivos , también generó un nuevo debate sobre los supuestos efectos de fumar cigarrillos y la utilización de vaporizadores y si estos pueden en empeorar las condiciones de salud que propician los efectos del Covid-19 que se han sumado a estas discusiones.

Sobre esto no se encontraron evidencias o comentarios de la Organización Mundial de la Salud sobre un estudio o pruebas que afirme o niegue alguna de las dos posturas, pero si las posiciones encontradas de varios científicos y diferentes asociaciones. Por ejemplo, la fundación cardiológica de Argentina sacó un escrito indicando que fumar y vapear predisponen a los pulmones a infecciones respiratorias como el COVID-19, pero al mismo tiempo se puede encontrar comentarios com el del doctor Konstantinos Farsalinos, cardiólogo y becario de investigación en el Centro de Cirugía Cardiaca Onassis en Atenas  quien escribió en su cuenta de twitter que “Es triste ver que la epidemia del coronavirus se está utilizando (y abusando) en la arena política. Este es otro ejemplo de comportamiento irresponsable de personas que dan una guía respaldada en cero evidencia”.

Tomás Sanchez de ARDTP  también habló sobre el tema e hizo referencia aun documento distribuido por esta organización que lleva por titulo Vapeo, Covid-19, Sars-coV-2 información técnica para usuarios del cigarrillo electrónico el cual fue actualizado el 2 de abril y realizado por  los doctores Roberto Sussman y Carmen Escrig

En este documento señalan que la relación entre fumar y la evolución a condiciones graves de la enfermedad COVID-19 es aún incierta.

«No hay evidencia sólida de que el vapeo (en sí mismo) aumente el riesgo de infección o la progresión hacia cuadros severos de la enfermedad COVID-19 en personas infectadas. Al evaluar los riesgos en vapeadores es necesario tomar en consideración que la inmensa mayoría de ellos son exfumadores o fumadores activos» señala el documento mencionado.