Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Panamá se encamina a 2026 con una economía que, según lo planteado por el presidente José Raúl Mulino en su reciente discurso, avanzará con crecimiento moderado y un mayor orden de las finanzas públicas. En ese contexto, el mandatario afirmó que “el crecimiento económico del país estará por encima del promedio de América Latina que será de 2.4%, mientras que la economía panameña crecerá alrededor de 4%”.
El escenario económico descrito se apoya en un proceso de ajuste fiscal que el propio Gobierno reconoce como necesario tras varios años de desequilibrios. Mulino señaló que “redujimos el déficit del Sector Público No Financiero de 7.35% del PIB en 2024 a la meta de máximo 4% del PIB en el año que acabamos de concluir”, un esfuerzo que, según explicó, permitió mantener el grado de inversión y mejorar la percepción de riesgo del país el cual se sitúo en 153.
“También mejoramos el riesgo país, es decir, en la tasa de interés que paga el Estado, que bajó a 153 puntos base, un 54% menos que el año anterior.” dijo el mandatario.
Uno de los cambios relevantes mencionados en el discurso es el balance primario. El presidente destacó que el Presupuesto General del Estado para 2026, aprobado por 34,901 millones, “por primera vez en más de 12 años, registra un superávit primario, es decir, no tener que tomar deuda para pagar intereses”. Este punto marca un giro frente a una práctica recurrente en la que el Estado financiaba intereses con nuevo endeudamiento. El deficit primario debe estar en positivo como reflejo de unas buenas finanzas.
Ese ajuste fiscal convive, sin embargo, con una realidad compleja. El propio Gobierno ha reconocido que el margen de maniobra es limitado en una economía atravesada por rigideces estructurales, leyes especiales y compromisos automáticos de gasto. A ello se suma la necesidad de mantener la inversión pública para sostener el crecimiento, lo que obliga a un delicado equilibrio entre contención y ejecución.
A pesar que el ministro de Economía y Finanzas de Panama Felipe Chapman ha confirmado que el Ejecutivo trabaja en anteproyectos para revisar las leyes especiales que introducen rigideces en el presupuesto nacional, no se hizo una mención directa en el discurso sobre este punto.
En cuanto al nivel de endeudamiento, Mulino admitió que “la proyección de la deuda pública al cierre del año 2025 se estima en 59,368 millones”, una cifra que condiciona cualquier política expansiva. El planteamiento oficial es avanzar con un ajuste progresivo para evitar recortes abruptos que afecten la actividad económica y a los sectores más vulnerables.
Del lado productivo, el discurso identifica como motores de la economía a los sectores de logística, transporte, servicios financieros, turismo y las actividades vinculadas al Canal de Panamá, junto con un plan de inversiones públicas en infraestructura, vivienda, salud y transporte. La expectativa es que estos proyectos ayuden a sostener la actividad sin desbordar las finanzas públicas.
El discurso también delineó una agenda de proyectos con potencial impacto económico, centrada en infraestructura y logística. Entre ellos figuran las obras vinculadas al Canal de Panamá, el avance del Metro Línea 3 y el túnel bajo el Canal, el Cuarto Puente, la ampliación de la red vial y el teleférico de San Miguelito, junto con un plan de inversión pública incluido en el Presupuesto 2026 por US$11,188 millones. A esto se suman iniciativas para reactivar la construcción y la vivienda, proyectos de agua y saneamiento, el impulso al empleo juvenil y la integración como Estado Asociado al Mercosur, en un contexto de mejora del riesgo país y recuperación de la confianza.
El contexto internacional acompaña ese planteamiento, aunque con una lectura más técnica. Proyecciones de organismos multilaterales sitúan a Panamá creciendo por encima del promedio regional en 2026, dentro de un rango cercano al 4%, lo que refuerza la idea de un crecimiento moderado en una economía más madura y menos dependiente de expansiones aceleradas.
Más allá de los equilibrios macroeconómicos, el reto estructural sigue estando en el empleo. Con una tasa de desempleo elevada de 10%, el crecimiento económico y el orden fiscal deberán traducirse en mayor generación de puestos de trabajo y productividad para que el desempeño macro tenga un impacto más visible en la economía real durante 2026.






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