Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
El Banco Mundial proyecta que Panamá crecerá 4.2% en 2026, casi el doble del 2.2% previsto para América Latina y el Caribe y superior al 3,9% proyectado en abril. En Centroamérica solo será superado por El Salvador, con 4.5%, en un escenario en el que el organismo advierte marcadas diferencias en el desempeño de los países.
Mientras que Los panameños recuperan el liderazgo para el 2027 y 2028.
Después de Panamá se ubican Guatemala, con un crecimiento proyectado de 3.7%; Nicaragua, 3.6%; Honduras, 3.4%; y Costa Rica, 3.3%.
En el resto de América Latina y el Caribe, Paraguay y República Dominicana crecerán 4.7%, por encima de Panamá. Perú avanzará 3.2%; Ecuador, 2.8%; Colombia, 2.3%; Brasil, 2.1%; y México, 1.4%. Guyana seguirá como un caso excepcional, con una expansión de 23.7% vinculada al petróleo.
Las cifras forman parte del Panorama económico de América Latina y el Caribe de octubre de 2026. Para Panamá, el Banco Mundial prevé una moderación frente al crecimiento de 4.4% estimado para 2025, pero proyecta que la economía permanecerá por encima de 4%: 4.2% este año y 4.1% tanto en 2027 como en 2028.
El organismo incluye expresamente a Panamá y República Dominicana entre los países que han mantenido un crecimiento sólido apoyado en decisiones de política duraderas sobre los fundamentos macroeconómicos.
“Estas trayectorias se basan en decisiones de política duraderas sobre los fundamentos macroeconómicos, como las que también han sostenido un crecimiento sólido en Panamá y la República Dominicana”, señala el informe.

Qué impulsa a las economías de mayor crecimiento
El Banco Mundial destaca también a El Salvador y Paraguay, cuyo desempeño atribuye a mejores condiciones de seguridad, esfuerzos de consolidación fiscal y una sólida inversión privada.
“Los países que han mantenido marcos macroeconómicos sólidos, fortalecido sus instituciones y avanzado en reformas están demostrando que un mayor crecimiento es posible”, afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
El informe señala además factores positivos para la región. Los volúmenes de exportación han mostrado resiliencia pese a la volatilidad de las políticas comerciales, mientras nuevos acuerdos comerciales están abriendo corredores de exportación. En las economías de mejor desempeño también observa mayores niveles de inversión y una creciente confianza de los mercados.
Tasas, deuda y El Niño pesan sobre la región
El panorama regional sigue condicionado por la incertidumbre mundial, el limitado espacio fiscal y los altos costos reales del endeudamiento.
El proceso de reducción de la inflación se ha desacelerado y las altas tasas de interés reales continúan restringiendo el crédito y la inversión privada. Al mismo tiempo, los elevados niveles de deuda y la carga de los intereses reducen el espacio fiscal y desplazan inversión pública.
El Niño aparece entre los riesgos que pueden afectar el crecimiento, un factor especialmente relevante para economías expuestas a cambios en las lluvias y la disponibilidad de agua. El Banco Mundial advierte que las sequías pueden afectar la generación hidroeléctrica y la agricultura, mientras otros episodios climáticos pueden elevar los precios de alimentos y energía. El informe no presenta una estimación específica de su impacto sobre Panamá.
También persisten problemas estructurales: la informalidad laboral y los déficits de capital humano dificultan la reducción de la pobreza y limitan la capacidad de las economías para elevar su productividad.
Para el Banco Mundial, el crecimiento de 2.2% proyectado para América Latina y el Caribe refleja las restricciones actuales y no el potencial de la región. Las diferencias entre países muestran que algunas economías han conseguido sostener tasas superiores a 3% y 4% aun sin un auge generalizado de las materias primas.
Panamá permanece dentro de ese grupo y, de cumplirse las proyecciones, mantendrá un crecimiento superior a 4% hasta 2028.





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