Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Panamá tiene tres seguros para apoyar la respuesta financiera del Estado ante desastres naturales: dos cubren el exceso de lluvia y uno los terremotos. Su propósito es proporcionar dinero con rapidez para atender una emergencia, sin esperar una evaluación individual de los daños.
Así lo explicó Francisco Álvarez, director de Inversiones, Concesiones y Riesgos del Estado del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en entrevista con SNIP Noticias.
Las tres pólizas están contratadas con CCRIF SPC, conocida como Caribbean Catastrophe Risk Insurance Facility, un mecanismo regional de seguros contra catástrofes.
Son seguros paramétricos. Al igual que otras pólizas, requieren el pago de una prima —el costo de mantener la protección— y tienen condiciones de cobertura. La diferencia está en cómo se determina el desembolso: utilizan datos del fenómeno y modelos de pérdidas previamente acordados, en lugar de inspecciones de cada propiedad afectada.
En un seguro tradicional de automóvil o vivienda, por ejemplo, se evalúan los daños para calcular la indemnización. En una cobertura paramétrica por terremoto se consideran elementos como la magnitud, la profundidad y las pérdidas estimadas mediante modelos. Cuando los resultados alcanzan los umbrales contratados, se activa el pago.
Este diseño permite que los recursos lleguen durante los primeros días de la emergencia. Según Álvarez, la aseguradora contempla efectuar el desembolso dentro de los 14 días posteriores al evento cuando se cumplen las condiciones de la póliza.
Las dos coberturas por exceso de lluvia ya han generado beneficios para Panamá en eventos anteriores. La de terremoto fue adquirida “hace ya un par de años”, explicó Álvarez, como parte de los instrumentos financieros del país para afrontar desastres.
Tras el sismo del 9 de octubre, la dirección a cargo de Álvarez realizó una revisión inicial que identificó algunos parámetros asociados a la activación de la cobertura. Al momento de la entrevista, la aseguradora continuaba la evaluación técnica para determinar el resultado conforme al contrato.
De generarse un desembolso, explicó el director, el dinero se destinaría a la atención de esta emergencia.
El costo de dos de las pólizas lo paga el Fondo de Ahorro de Panamá (FAP). Ese pago de primas mantiene vigente la protección del Estado y es distinto de retirar ahorros del fondo para financiar directamente los gastos de un desastre. Mientras que el gobierno paga una.
Sobre este último mecanismo, el FAP informó el 12 de octubre que no había sido necesario utilizar sus ahorros: el MEF había determinado que existían recursos para atender las necesidades urgentes y que el costo estimado de la emergencia no alcanzaba el umbral legal señalado para recurrir al fondo, equivalente al 0.5% del PIB, unos US$450 millones.
Los seguros integran el Marco Estratégico de Gestión Financiera de Riesgo de Desastres, adoptado mediante el Decreto Ejecutivo 578 de 2014. Ese año corresponde a la aprobación de la estrategia que reúne los instrumentos financieros para afrontar desastres, dentro de la cual se incorporaron las coberturas.
Como parte de esa estrategia, las pólizas permiten transferir parte del riesgo a una aseguradora y contar con una fuente de recursos para responder con rapidez a los fenómenos cubiertos.





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