Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
El sistema bancario de Panamá está cambiando la forma en que crece y los mercados en los que lo hace, según un informe de Moody’s Ratings emitido este 4 de noviembre. El documento señala que, pese al dinamismo de la economía, los bancos recurren a los mercados regionales y a segmentos locales de mayor rendimiento para expandirse, en respuesta a la débil inversión privada y a los cambios en las normas del crédito hipotecario desde 2023.
Según Moody’s, esta reasignación respalda los volúmenes de negocio y las utilidades, aunque también introduce nuevos riesgos crediticios. La calificadora describe un modelo de crecimiento basado en la diversificación regional y en un otorgamiento de préstamos más selectivo dentro de Panamá. El documento es un análisis sectorial y aclara que no anuncia una acción de calificación crediticia.
La economía panameña mantiene un crecimiento cercano al 4%, según Moody’s, pero ese avance genera un menor impulso sobre la demanda local de financiamiento. El informe indica que, a septiembre de 2026, el crédito local aumentó 4.7% interanual, apoyado en gran medida por los préstamos al sector público, mientras que el crédito al sector privado apenas creció 1%. La calificadora aclara que esta debilidad no apunta a una posible desaceleración económica, sino a una desconexión estructural entre el crecimiento de la economía y el del crédito.
En ese contexto, el documento señala que el financiamiento internacional se ha convertido en una fuente importante de crecimiento, diversificación y utilidades para los bancos. Según las cifras recogidas por Moody’s, los préstamos a no residentes aumentaron 6.6% interanual a septiembre y representaron el 30% de la cartera del sistema, frente al 21% en 2019. La calificadora advierte, sin embargo, que esta expansión incorpora riesgos asociados con las distintas condiciones económicas, regulatorias e institucionales de los países donde se otorgan los créditos.
En el mercado local, Moody’s señala que los bancos han moderado su apetito por los préstamos a la construcción y las hipotecas, dos motores históricos del financiamiento. El informe atribuye esa cautela a la débil demanda, al prolongado ajuste del sector inmobiliario y a los cambios en el régimen de intereses preferenciales. De acuerdo con el documento, las nuevas colocaciones hipotecarias registraron una caída del 14% hasta septiembre.
Al mismo tiempo, el informe identifica una expansión selectiva hacia productos de consumo de mayor rendimiento. Según Moody’s, la cartera de consumo creció 5% interanual a septiembre, mientras que las nuevas colocaciones aumentaron 10%. La calificadora considera que el crecimiento general sigue siendo mesurado por la madurez y el elevado nivel de intermediación del mercado bancario panameño, aunque reconoce espacio para una mayor expansión entre algunos hogares y pequeñas empresas.
Moody’s también destaca una mejora en la calidad de los activos: los préstamos con más de 90 días de atraso bajaron del 2.9% en 2023 al 2.2% en septiembre de 2026. Sin embargo, el documento señala que algunos bancos mantienen concentraciones importantes por sector y prestatario, particularmente en carteras antiguas, que limitan su capacidad para destinar recursos a nuevos financiamientos.
La dependencia de las garantías inmobiliarias y los mayores requerimientos de capital refuerzan esa selectividad, según el informe. Moody’s advierte que estos factores podrían mantener el crecimiento del crédito por debajo del registrado en ciclos de expansión anteriores, aun cuando mejoren los indicadores de calidad de la cartera.





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