Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia este jueves 5 de noviembre en medio de la crisis de Ueno Bank, un banco digital que aseguraba tener más de tres millones de clientes. Según medios de comunicación, el mandatario enfrentaba presiones para un juicio político y cuestionamientos por sus anteriores vínculos empresariales con el grupo propietario de la entidad.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la república”, expresó Peña en un video subido sus redes sociales terminando a si su mandato más de un año antes de los previsto. “Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, agregó.
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Ueno nació como marca en 2022, tras la adquisición de Financiera El Comercio por el Grupo Vázquez, según reseña el propio banco en su memoria anual de 2024, publicada en su página web. La entidad adquirida tenía más de 45 años de trayectoria en Paraguay. Ueno obtuvo autorización para convertirse en banco en noviembre de 2023 y en 2024 absorbió Visión Banco.
Su propuesta se centraba en facilitar los servicios financieros desde el celular, aunque también contaba con locales de atención presencial. En un comunicado publicado en su página web el 29 de octubre de 2026, Ueno afirmó que tenía más de tres millones de clientes y que había incorporado a más de 1,2 millones de paraguayos por primera vez al sistema bancario desde 2021.
¿Qué pasó? Según el Banco Central del Paraguay (BCP), ajustes a los estados financieros de Ueno durante un proceso de regularización dejaron su indicador de solvencia por debajo de la mitad del mínimo exigido. En palabras sencillas, el banco tenía un respaldo patrimonial insuficiente frente a los riesgos de sus operaciones. El capital propio funciona como un colchón para absorber pérdidas; la liquidez, en cambio, es el dinero disponible para atender pagos y retiros. El comunicado del regulador describe una insuficiencia de capital, no establece que el problema inicial fuera una falta de efectivo.
El BCP informó que el 2 de noviembre decidió por unanimidad iniciar un procedimiento de resolución para atender la situación del banco. Anunció que la Superintendencia de Bancos dispondría la designación de interventores para verificar su patrimonio y preservar sus activos. Apenas días antes, Ueno había anunciado un plan para captar $100 millones de capital, pero los documentos revisados no permiten confirmar que esos recursos hubieran ingresado ni detallan qué operaciones provocaron el deterioro patrimonial.
Para los ahorristas, la preocupación pasó a ser cuándo y cuánto podrían recuperar. En su comunicado del 3 de noviembre, el Banco Central anunció un primer pago mediante el Fondo de Garantía de Depósitos, cuya cobertura tiene un límite por persona y entidad financiera. Para los saldos superiores a esa garantía, señaló que utilizaría los mecanismos legales para procurar su mayor protección, sin asegurar una devolución íntegra.
El impacto también alcanzó a algunos fondos de inversión con recursos colocados en Ueno. La Superintendencia de Valores informó el 4 de noviembre que una pausa transitoria buscaba garantizar un trato igualitario a los inversionistas mientras se valoraba la parte invertida en el banco. Según el regulador, las demás inversiones de esos fondos no fueron afectadas.
La incertidumbre llegó a las calles. Según medios de comunicación, cientos de jubilados, ahorristas, estudiantes y trabajadores protestaron el miércoles 4 de noviembre en Asunción. Hubo enfrentamientos y la policía utilizó gas pimienta y proyectiles de goma. El jueves, empleados de Ueno y otras empresas del Grupo Vázquez reclamaron salarios pendientes e indemnizaciones frente al Ministerio de Trabajo.
El presidente paraguayo lleva 3 años en el poder y aun le faltaban un año y nueve meses para concluirlo. La relación de Peña con el caso era empresarial y política. Fue accionista de Ueno Holding, una sociedad vinculada al grupo propietario del banco, hasta marzo de 2025, según documentación legislativa. Además, nombró al frente del Banco Central —encargado de supervisar a Ueno— a Carlos Carvallo, quien antes había presidido Financiera Ueno. La Cámara de Diputados informó que los promotores del juicio político señalaron esos vínculos como posibles conflictos de intereses y cuestionaron la concentración de recursos del Instituto de Previsión Social en el banco. Esas acusaciones no equivalen a responsabilidades probadas.
Mientras se organiza la devolución de los depósitos, también se investiga lo ocurrido dentro del banco. El Ministerio Público confirmó que abrió una causa a partir de una denuncia presentada por miembros del directorio del Banco Central y que se realizaron detenciones de directivos. Entre las hipótesis examinadas mencionó lesión de confianza, conducta indebida en situaciones de crisis y estafa. La investigación deberá determinar si hubo delitos y quiénes serían responsables.





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