Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Cuando al proyecto del túnel de la Línea 3 del Metro de Panamá le exigieron un cemento con especificaciones poco comunes y altos estándares, para Cemento Bayano la primera opción fue buscarlo fuera del país. Pero luego de ir a varios países y consultar con grandes empresas no lo encontraron.
La solución terminó desarrollándose en Panamá. Tras cerca de un año de trabajo, el producto se logró fabricar localmente, un producto hecho en Panamá que ahora se le ofrece al mundo.
Para el panameño Luis Miguel Martín, gerente general de Cemento Bayano, ese episodio refleja algo más amplio: la capacidad que tiene el país para producir materiales de alto nivel técnico y competir en mercados exigentes.
“La industria de la construcción en Panamá es muy tecnificada”, señala, al explicar que el nivel de exigencia de proyectos como el Canal, el Metro o grandes obras de infraestructura ha elevado los estándares de producción local.
Recientemente Cemento Bayano presentó su nueva imagen, marcando una nueva etapa para la empresa tras más de cinco décadas en la industria de la construcción en Panamá y concedió una entrevista a SNIP Noticias para hablar de los planes futuros.
El cambio se da luego de la adquisición por parte del Grupo Estrella a finales de 2025, en una inversión que apunta al potencial del país y de su sector productivo.
Martin señaló que el cambio de imagen no altera su esencia ni su trayectoria en el país. “Cambia la marca, cambian los colores, pero lo que realmente somos se mantiene intacto”.
Recordó que Cemento Bayano fue fundado en 1974 y que ha estado presente por más de 50 años en la industria de la construcción en Panamá.
“Somos el productor de clínker del país. Para producir cemento necesitas producir clínker“ dijo el panameño añadiendo que esto hace que en los últimos 50 años este presente de alguna forma en prácticamente todos los edificios que ves en Panamá.
Martín señaló que la empresa mantiene la experiencia de su equipo en la industria, así como los estándares de calidad y la atención al detalle.
Pero ahora evolucionan a una mayor agilidad, rapidez en la toma de decisiones y capacidad de adaptación a nuevos entornos.
Una agilidad de toma de decisiones, un una un apalancamiento más fuerte hacia la innovación en nuevos productos, en nuevos negocios, la apertura de nuevos mercados en Panamá y sobre todo pues la agilidad en la toma de decisiones. Eso es lo que digamos los tres pilares que más van a cambiar.
La empresa incorporó a su portafolio la operación de agregados, con gravas y arenas para los mercados de Panamá y Colón, y evalúa expandirse a otros derivados del cemento.
Añadió que la exportación es un pilar clave, con el objetivo de abrir nuevas geografías desde Panamá.

Planes de exportación
Sobre esa base, la empresa está enfocando su estrategia en ampliar su portafolio y, sobre todo, en exportar. “Para nosotros es un pilar importantísimo poder exportar productos desde Panamá”, afirma.
La apuesta incluye exportar cemento con la mira puesta en mercados cercanos, especialmente en el Caribe, donde las condiciones climáticas demandan materiales de mayor resistencia.
Martín considera que Panamá tiene ventajas claras: una industria experimentada, materia prima disponible y una ubicación estratégica. Sin embargo, reconoce que el país aún enfrenta limitaciones para aprovechar plenamente ese potencial.
Entre ellas, menciona aspectos logísticos como la eficiencia portuaria y los costos de transporte, así como la necesidad de seguir desarrollando marcos que faciliten la producción para exportación.
“Existen plataformas y regímenes, pero todavía nos falta más si queremos explotar todo el potencial”, indica.
En ese contexto, la visión de la empresa no es competir en volumen con grandes productores globales, sino en calidad. Martín lo resume con una comparación: Panamá no puede igualar las economías de escala de países más grandes, pero sí puede posicionarse con productos de alto estándar.
“Yo no puedo competir contra China o Turquía en producción de cemento, pero sí puedo competir por ser el mejor cemento”, sostiene.
Esa lógica también se refleja en la forma en que la empresa evalúa el crecimiento del sector. Para este año, proyecta un aumento moderado en la actividad de la construcción, en línea con el desempeño de la economía, pero con énfasis en que ese crecimiento esté vinculado a infraestructura que genere valor a futuro.
Igual en este punto hay capacidad de mejoras. Martín señaló que se requiere mayor apoyo normativo para facilitar la exportación desde Panamá, mediante regímenes especiales que incentiven la producción y la generación de empleo.
Indicó que, aunque existen plataformas e incentivos, aún son insuficientes para aprovechar todo el potencial del país.
Proyecciones optimistas
En el evento de relanzamiento de la marca, había mucha gente contenta, y no solo por el ambiente o la comida. Entre conversaciones se escuchaban comentarios sobre proyecciones de crecimiento del negocio que sin duda son un buen termómetro de la economía.
Martín señaló que esperan un crecimiento del sector de entre 2.5% y 3% este año, en línea con la actividad de la construcción. “La medida en que el consumo de cemento sube es porque la actividad de la construcción está creciendo”, explicó.
Con mejores perspectivas hacia 2027 y 2028 impulsadas por nuevos proyectos de infraestructura. Añadió que el enfoque está en un crecimiento vinculado a obras que generen eficiencia y valor económico a futuro.
El ejecutivo subrayó que no se trata solo de que crezca la construcción, sino de que ese crecimiento esté vinculado a proyectos que generen empleo, eficiencia y actividad económica a futuro.
En paralelo, la empresa mantiene inversiones recurrentes para sostener sus operaciones y evalúa nuevas oportunidades de expansión, tanto en productos como en mercados.
En cuanto a inversión, indicó que la compañía destina millones de dólares anuales al mantenimiento de sus operaciones y evalúa inversiones adicionales de crecimiento, enfocadas en nuevas líneas de negocio y expansión de mercados, sin detallar montos.

Sostenibilidad y una de las únicas plantas en el mundo que opera sin desechos
La sostenibilidad forma parte de la visión de la empresa y de su operación diaria, con un enfoque en el uso eficiente de recursos, la innovación en procesos y su relación con el entorno.Y esto se mantendrá.
La empresa reduce el uso de combustibles fósiles incorporando residuos al proceso de producción de clínker, utilizándolos como fuente de energía en los hornos donde se transforma la materia prima. Estos materiales sustituyen parte del combustible tradicional y se integran al proceso de fabricación del cemento, bajo un esquema que prioriza reducir, reutilizar y, cuando no es posible, coprocesar para evitar que los desechos terminen en vertederos.
Además, trabajan en la eficiencia del proceso para que la cantidad de combustible utilizada por cada tonelada de cemento sea la menor posible.
En cuanto al agua, indicó que cerca del 90% del recurso que utilizan no es agua fresca. La operación se apoya en reservorios propios, desde donde el agua es recirculada hacia el proceso productivo, incluso mediante sistemas impulsados con energía solar, evitando así competir por el recurso con el consumo humano o con el Canal de Panamá.
En esa línea, destacó como referencia una de sus plantas, donde lograron operar sin enviar desechos a vertederos, al reciclar, reutilizar o transformar todos los residuos generados, incluso mediante biodigestión para producir energía.
Como parte de estas prácticas, Martín destacó el caso de una de sus plantas, donde se propusieron que ningún residuo saliera hacia vertederos. Todo lo reciclable —plástico, hierro, aluminio, vidrio— se separa y se envía a recicladores; lo coprocesable se incorpora al proceso productivo y lo orgánico se lleva a un biodigestor.
“De mi planta no sale nada de basura hacia ningún sitio. Todo lo reutilizamos, todo lo procesamos o todo lo convertimos en gas”, explicó.
Ese aprovechamiento es integral: los residuos se utilizan dentro del proceso industrial y, en el caso del material orgánico, se transforman en gas que incluso se usa para calentar los alimentos en la cafetería de la planta.
El resultado, según indicó, fue una operación que llegó a ubicarse entre las primeras dentro de su grupo a nivel global, en un proceso que atribuye al equipo local. “Eso fue todo ingenio panameño”, afirmó.
Además, durante la conversación se destacó que no es posible promover estas prácticas hacia afuera si no se aplican primero dentro de la propia operación, y se reconoció que cambiar hábitos —incluso a nivel interno— es un proceso complejo.
Ciudades más frescas: El impacto de los materiales en el calor urbano
El tema del calor en las ciudades fue uno en el que Martín se detuvo con particular énfasis. Explicó que el tipo de material incide directamente en la temperatura urbana y puso como ejemplo las carreteras: las superficies oscuras absorben más calor, mientras que las claras lo reflejan.
Martín se detuvo en el impacto de los materiales en la temperatura de las ciudades y citó estudios internacionales sobre el efecto de isla de calor. “No es lo mismo construir una calle en un color oscuro… que construirlo con un color claro que repele el calor”, explicó, al señalar que este factor puede incidir incluso en la temperatura urbana.
En ese sentido, mencionó que, según estudios del Instituto Tecnológico de Massachussetts MIT, la diferencia puede ser de uno a dos grados dependiendo del tipo de superficie utilizada en una ciudad.
Además, vinculó este efecto con el consumo energético y la infraestructura urbana. “Una ciudad más caliente necesita más aire acondicionado”, indicó, lo que incrementa el uso de energía y los costos asociados.
También abordó la durabilidad de los materiales, señalando que una carretera de concreto puede diseñarse para durar entre 50 y más de 100 años, frente a otros materiales que requieren intervenciones mayores en periodos de entre 10 y 15 años. “Una carretera de concreto… puede durarte más de 100 años”, afirmó.






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