Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Este lunes 6 de abril se graduó la primera generación de estudiantes de la Academia de Empresas Multinacionales organizado por la Cámara de Empresas Multinacionales (Casem), un programa piloto que busca cerrar la brecha entre la oferta de talento local y la demanda del sector corporativo global, lo que le dará oportunidad a más panameños a laborar en estas empresas.
Es un programa de seis meses enfocado en habilidades blandas y digitales para estudiantes de la Universidad Santa Católica Santa María La Antigua de la Universidad Tecnológica de Panamá. En este caso participaron apoyando 11 empresas multinacionales y tenemos otras que están ofreciendo pasantías.
La primera generación de graduandos de la academia de empresas multinacionales de Panamá dejó como mensaje central la necesidad de adaptarse a un entorno laboral cambiante, donde el aprendizaje continuo y las habilidades humanas se vuelven determinantes.

Durante el acto, Tony Roldán, presidente de CASEM, subrayó que este tipo de iniciativas dependen de la participación activa del sector privado y del compromiso con el desarrollo del talento. “Invertir en talento es invertir en competitividad de país”, afirmó, al tiempo que instó a más empresas a sumarse como aliadas del programa.
Dirigiéndose a los graduandos, destacó tres ideas clave: “esto es solo el comienzo”, en referencia a un entorno “dinámico, competitivo y exigente”; la importancia de la mentalidad frente a los retos; y el impacto de su trabajo más allá de lo individual. “Ustedes no solo representarán a sus empresas, representarán a Panamá”, señaló.
Indico que ya se preparan para una segunda generación esperando tener 60 estudiantes y para el próximo año esperan llevarlo hasta 120 cupos.

Por su parte, Karin Sempf, CEO de InnovNation, enfocó su intervención en las habilidades necesarias para insertarse en el mercado laboral actual, marcado por cambios acelerados y la influencia de la tecnología. Indicó que a los participantes “salen con evidencia”, más allá de conocimientos, en un contexto donde las empresas demandan capacidades comprobables.
Sen destacó que el programa buscó cerrar la brecha entre educación y empleo, combinando formación técnica con habilidades humanas y digitales. “El mundo no quiere personas que compitan con la tecnología, quiere personas que sepan manejarla”, afirmó, al resaltar la importancia de la comunicación, el pensamiento crítico y el trabajo en equipo.
Asimismo, señaló que los graduandos desarrollaron capacidades como recibir retroalimentación, colaborar y adaptarse. “No salen de aquí sabiéndolo todo, salen sabiendo cómo aprender, cómo colaborar y cómo crear valor en un mundo que no para de moverse”, indicó.
Ambos coincidieron en que esta primera cohorte representa el inicio de una trayectoria profesional en un entorno global cada vez más exigente, donde el desarrollo del talento se perfila como un elemento clave para la competitividad del país.
Por su parte el ministro de Comercio e Industrias de Panamá Julio Moltó dijo “Este es talento hecho en Panamá, pero lo más importante es que encuentra oportunidades reales de empleo y crecimiento dentro de empresas multinacionales que operan desde nuestro país”, afirmó.





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