Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
El Banco Mundial advierte que el menor dinamismo en la región responde a altos costos de financiamiento, débil demanda externa e incertidumbre global
América Latina y el Caribe crecerá 2,1% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025, según el Banco Mundial, que proyecta una leve mejora a 2,4% en 2027. El menor dinamismo responde a altos costos de financiamiento, débil demanda externa e incertidumbre global, factores que continúan frenando la inversión privada y la generación de empleo. En este contexto, Panamá se ubica por encima del promedio regional con un crecimiento proyectado de 3,9%.
El informe señala que la región puede mejorar su desempeño si logra reactivar la inversión y elevar la productividad, apoyándose en sus recursos naturales y potencial energético. Sin embargo, advierte que se requieren mejores capacidades, mayor apertura e instituciones más sólidas. “La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad”, afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
Desde el organismo, el economista jefe para la región, William Maloney, advirtió que, aunque Panamá mantiene un desempeño sólido, persisten preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda y el manejo de la inflación en un entorno global más exigente. A nivel regional, la baja inversión continúa siendo uno de los principales factores que limita el crecimiento.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, explicó que el aumento en los precios del petróleo ha tenido efectos mixtos para Panamá, al encarecer los combustibles pero también mejorar la competitividad del Canal frente a rutas alternativas. “Cuando aumenta el costo del petróleo, la ruta alternativa […] resulta ser mucho más costosa, así que desde ese punto de vista […] tenemos el beneficio de mayores ingresos al canal”, señaló.
Chapman advirtió que los riesgos están asociados a una posible desaceleración del comercio global o a un aumento en las tasas de interés internacionales. “Mi preocupación sería si eso se traslada, por ejemplo, al comercio global o si crea una situación inflacionaria a nivel global que pueda tener un impacto en el costo del dinero”, indicó, al señalar que el entorno internacional sigue cambiando rápidamente y debe analizarse con cautela.






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