Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
“Es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo”. Durante años, Panamá discutió la necesidad de contratar un seguro contra terremotos, bajo la creencia de que estos eventos no ocurrían en el país. Tras el sismo del 9 de octubre, esa protección permitirá recibir US$17.5 millones para atender la emergencia.
Esta póliza tuvo un costo de prima de 1,5 millones de dólares y cubre hasta 43 millones de dólares, al revisarse los parámetros establecidos por el seguro , después del evento sismológico, se determinó el pago de un beneficio de 17,5 millones que serán pagados la próxima.
El Estado tiene tres pólizas de este tipo dos de ellas cubren en temas relacionados a inundaciones y la otra es la póliza en caso de terremoto. Dos de estas pólizas la paga el Fondo de Ahorro de Panama (FAP) y una el Estado. El presupuesto del 2026 para pago de pólizas que tiene el FAP es de 9,4 millones de dólares, cuyo calculo explicaremos más adelante.
El camino para incorporar estas coberturas al esquema de protección financiera del Estado se trazó con el Decreto Ejecutivo 578 de 2014, que adoptó el Marco Estratégico de Gestión Financiera de Riesgo de Desastres.
La cobertura fue adquirida “hace ya un par de años”, explicó a SNIP Noticias Francisco Álvarez, director de Inversiones, Concesiones y Riesgos del Estado del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Ahora, la evaluación de los parámetros establecidos en el contrato determinó un pago,.
Pero ¿cómo se determina cuánto recibe el país y por qué el desembolso será de US$17.5 millones?
La respuesta está en el tipo de protección contratada: un seguro paramétrico. Como otras pólizas, requiere pagar una prima para mantener vigente la cobertura. La diferencia está en cómo se calcula el pago cuando ocurre el fenómeno cubierto.
En un seguro tradicional de vivienda o automóvil, por ejemplo, se inspeccionan los daños para determinar la indemnización. En uno paramétrico contra terremotos se utilizan datos del evento, como la magnitud y la profundidad, y modelos de pérdidas previamente acordados.
Cuando los resultados alcanzan los umbrales establecidos en el contrato, se activa el desembolso. El monto depende de esa evaluación: los US$43 millones son el límite de cobertura, no una suma que se entrega automáticamente después de cualquier sismo.
En este caso, la revisión de los parámetros determinó un beneficio de US$17.5 millones. Esa cifra tampoco representa necesariamente el costo total de los daños provocados por el terremoto.
El propósito es proporcionar recursos con rapidez para responder a la emergencia, sin esperar una evaluación individual de cada propiedad afectada. Según Álvarez, la aseguradora contempla efectuar el pago dentro de los 14 días posteriores al evento cuando se cumplen las condiciones de la póliza. Los recursos se destinarán a atender esta emergencia.
Panamá tiene tres seguros contratados con CCRIF SPC, un mecanismo regional de seguros contra catástrofes: dos cubren el exceso de lluvia y uno los terremotos. Las coberturas por lluvia ya han generado pagos al país en eventos anteriores.
El presupuesto de 9,4 millones de dólares
El FAP paga las primas de dos de las pólizas, mientras que el Gobierno cubre la restante. Los US$1.5 millones corresponden específicamente a la prima del seguro contra terremotos, no al costo conjunto de las tres coberturas.
Víctor Mojica Caballero, secretario técnico del FAP, explicó a SNIP Noticias que la entidad tiene presupuestados hasta US$9,4 millones este año para primas de seguros a disposición del Gobierno. La normativa establece que su costo anual no puede superar el 0.3% de los activos del fondo.
Ese presupuesto no significa que se haya gastado toda la suma. A septiembre, la ejecución presupuestaria reflejaba aproximadamente US$2.7 millones. Mojica aclaró que ese registro puede incluir primas de períodos anteriores o provisiones del año en curso, por lo que no equivale necesariamente al costo de las pólizas vigentes.
También hay una diferencia entre utilizar recursos del FAP para pagar las primas y retirar sus ahorros para financiar directamente los gastos de un desastre. Las primas mantienen vigente la protección; en este caso, el desembolso de US$17.5 millones provendrá de la aseguradora.
Sobre el uso directo de sus ahorros, el FAP informó el 12 de octubre que no había sido necesario recurrir a ellos. El MEF había determinado que existían recursos para atender las necesidades urgentes y que el costo estimado de la emergencia no alcanzaba el umbral legal señalado para utilizar el fondo, equivalente al 0.5% del producto interno bruto, unos US$450 millones.
El terremoto del pasado 9 de octubre también abre una discusión hacia adelante: si Panamá debe mantener la cobertura actual o ampliarla para contar con mayor protección financiera ante futuros terremotos.





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