Aunque el sector agropecuario representa cerca del 2.5% del Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá, su impacto en la economía va mucho más allá de esa cifra, al generar casi el 13% de los empleos a nivel nacional, una capacidad que podría ampliarse aún más con mayor acceso al financiamiento, innovación y formación, según planteó Fanny Samudio del Cid, economista del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep).
Samudio destacó que el agro es actualmente el segundo sector económico que más empleo genera en el país, lo que refleja su importancia estratégica no solo para la producción, sino también para la estabilidad social y laboral, especialmente en áreas rurales.
“Si el productor tiene más acceso al financiamiento, imagínate cómo sería nuestro efecto multiplicador de empleo, contener más tecnología, mejoraría la productividad y otros beneficios que tendría el productor”, señaló.
Actualmente, la cartera bancaria vinculada al sector agropecuario ronda apenas el 3%, una cifra que, según explicó, evidencia una oportunidad para fortalecer al productor mediante herramientas financieras que impulsen modernización, competitividad y expansión.
Entre los principales desafíos, Samudio mencionó que muchos productores enfrentan barreras para acceder a créditos debido a requisitos como estados financieros o planes de negocio, aspectos que requieren mayor acompañamiento y asesoría para integrarlos de forma más efectiva al sistema financiero.
Precisamente, con el objetivo de abordar estas oportunidades, Conep desarrollará el Quinto Foro Agropecuario, “El campo es esfuerzo”, que se realizará en el Centro Deportivo La Basita, desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, donde representantes del sector público, privado y bancario discutirán mecanismos para ampliar el financiamiento, fortalecer la formación y promover innovación y sostenibilidad en el agro panameño.
En materia tecnológica, Samudio señaló que la incorporación de mejoras fitosanitarias, mecanización, semillas certificadas, sistemas de riego y monitoreo climático podría traducirse en aumentos sustanciales de productividad.
Como referencia, explicó que análisis recientes sobre producción de arroz muestran que Panamá se mantiene por debajo de países como Costa Rica, Colombia y República Dominicana, pese a que solo el uso de semillas certificadas podría elevar hasta en 50% la producción nacional.
“El 50% arriba en temas de arroz, solo con cambiar el tema de semillas certificadas. Imagínate que implementemos sistema de riego, monitoreo de clima y otra tecnología al sector”, afirmó.
Para Samudio, el potencial del agro panameño depende de una visión multisectorial en la que gobierno, banca y empresa privada trabajen de forma articulada para derribar barreras, mejorar productividad y convertir al campo en un motor aún más fuerte de empleo, desarrollo económico y seguridad productiva.
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