Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
“Cuando yo terminé el programa de ampliación, se presentaba la oportunidad de poder aspirar a ser administradora o subadministradora. Recuerdo muy bien al ingeniero Quijano (ex administrador Jorge Quijano 2012-2019) cuando me dijo: ‘Quiero que te vayas para Operaciones’. Yo estaba feliz en Ingeniería, realmente no tenía interés en ir a Operaciones. Pero bueno, lo tomé. El señor Quijano me convenció, tomé Operaciones y yo dije: ‘Wow, ¿por qué no administradora o subadministradora? Ese fue el momento en que Ilya Espino de Marotta de 64 años decidió por primera vez aspirar al cargo que desde hoy ocupa.
Después de 41 años de carrera dentro del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta asume este 7 de septiembre la administración de la vía con una responsabilidad que define de manera concreta: preservar la eficiencia, confiabilidad, neutralidad y transparencia de la institución.
“¿Qué le corresponde al Canal? Mantener un tránsito eficiente, una empresa confiable”, afirmó Espino de Marotta, la primera mujer en ocupar la máxima posición de la vía interoceánica.
Su llegada coincide con una etapa marcada por la reducción de tránsitos ante la disponibilidad de agua, la ejecución del proyecto de Río Indio, la diversificación de los ingresos y el relevo generacional de una fuerza laboral de más de 9,000 trabajadores.
Río Indio encabeza sus prioridades. Espino de Marotta considera que el proyecto no puede continuar dilatándose porque el Canal necesita demostrar a la industria que está tomando medidas frente al cambio climático.
“Eso realmente no podemos dilatarlo más porque mandamos un pésimo mensaje a la industria: que el Canal no está haciendo nada respecto al cambio climático. Así que eso es número uno”, expresó.
El nuevo reservorio permitiría almacenar el agua que recibe la cuenca durante la temporada lluviosa y atender las necesidades de la población y de la operación canalera. Según Espino de Marotta, Gatún y Alhajuela ya no son suficientes ante el crecimiento del consumo y los cambios en el clima.

“Si nosotros perdemos confiabilidad ante la industria, perdemos mercado y eso no es sostenible a largo tiempo”, advirtió.
La administradora explicó que el Canal puede aumentar únicamente entre dos y tres tránsitos diarios por la capacidad de procesamiento de las esclusas. Río Indio, en cambio, ofrecería una garantía hídrica con un horizonte de 50 años, tomando en cuenta el crecimiento de la población.
El proyecto contempla el reasentamiento de 38 comunidades antes de llenar el reservorio. La institución se prepara para negociar individualmente con cada familia su nueva ubicación y las compensaciones por terrenos, viviendas y lucro cesante mientras se establece en otro lugar.
Espino de Marotta indicó que los terrenos evaluados se encuentran entre cinco y siete kilómetros de las residencias actuales, en respuesta a la solicitud de las familias de permanecer cerca de sus comunidades. El reasentamiento se desarrollará durante los cuatro años previstos para la construcción de la presa y comenzará antes de la obra.
El Canal también destinó US$17 millones a dos carreteras para conectar poblados, trabaja en la reparación de más de 69 kilómetros de caminos agropecuarios y ha instalado paneles solares e internet en escuelas. Además, desarrolla programas de formación en plomería, electricidad y reparación de motores fuera de borda.
Espino de Marotta estima que Río Indio podría estar terminado entre finales de 2031 y 2032. Mientras tanto, dejó claro que, si las condiciones climáticas obligan a tomar nuevas medidas, se reducirán los tránsitos antes de afectar el abastecimiento de agua.
“Nunca vamos a impactar el consumo de la población ni el movimiento económico de los cinco distritos más importantes de este país”, sostuvo.

Además de Río Indio, señaló como prioridades la diversificación de los ingresos y el relevo generacional. Para ello, el Canal ha creado una nueva escuela de aprendices y una Academia de Talento.
“Es muy importante tener ese relevo generacional que sea tan fuerte o mejor del que nos ha llevado a estos 25 años”, afirmó. Reconoció que las nuevas generaciones requieren un cambio de paradigma dentro de la institución.
Durante su administración también deberá avanzar en los proyectos incluidos en el plan estratégico 2025-2035, entre ellos nuevos puertos y un eventual gasoducto, un corredor . Sobre las empresas que podrían participar en las licitaciones, indicó que podrá hacerlo cualquier compañía que cumpla los requisitos establecidos en los pliegos.
Sostenibilidad un tema que le apasiona
Ilya además ocupa el cargo de oficial de sostenibilidad del Canal , la primera persona en ocupar ese cargo un tema que ademas le apasiona, es evidente al preguntarle sobre el tema. La sostenibilidad será otro componente de su gestión. El Canal tiene como meta alcanzar la neutralidad de carbono en 2050 y comenzó a incorporar remolcadores híbridos, vehículos eléctricos y una planta fotovoltaica para reducir el uso de su planta termoeléctrica.
La vía también ofrece un cupo semanal de reservación, denominado Net Zero Slot, para clientes que realizan inversiones dirigidas a reducir sus emisiones. Espino de Marotta señaló que el Canal ahorra al planeta alrededor de 35 millones de toneladas de dióxido de carbono al año por las distancias que evita a los buques.
Artico, nuevas rutas y competencia
La administradora aseguró que la institución mantendrá la atención sobre las rutas que pueden competir con Panamá, entre ellas el Canal de Suez, el cabo de Hornos, el cabo de Buena Esperanza, el sistema intermodal de Estados Unidos y la ruta del Ártico.
“No nos podemos descuidar para nada. Nosotros tenemos las antenitas alertas, viendo siempre cuáles son las competencias, las rutas alternas, los lugares de producción y los lugares de consumo”, manifestó.
Aunque los corredores terrestres pueden aumentar su actividad cuando el Canal reduce el calado o los cupos, Espino de Marotta considera que no constituyen una competencia directa por la diferencia entre los volúmenes de carga que pueden movilizar por tierra y los que transportan los buques.
Recordó que el mercado de graneles secos se alejó del Canal durante la crisis hídrica de 2024 porque las restricciones de calado afectaban sus economías de escala, pero posteriormente regresó.
“La ruta por Panamá da grandes economías de escala”, afirmó. También destacó que la menor distancia permite reducir emisiones y que Panamá cuenta con un centro de trasbordo y un corredor logístico integrado por el ferrocarril y las carreteras.
El fenómeno de El niño y el valor de la ruta
La presión sobre la disponibilidad de agua ya ha llevado al Canal a anunciar una reducción de los tránsitos diarios de 36 a 34 y posteriormente a 32. En ese escenario, las subastas mantienen una oportunidad de paso para los buques que no consiguen una reservación.
Espino de Marotta explicó que el Canal realiza tres subastas diarias y que el precio final es determinado por los clientes. La subasta neopanamax tiene un precio base de US$100,000, pero uno de esos espacios alcanzó recientemente US$5.3 millones.
“Es el mercado el que va a dictar cuál es el precio final de esa subasta”, señaló.
Presiones geopolíticas

Frente a las presiones geopolíticas, sostuvo que su manejo corresponde al Estado y no a la administración canalera.
“Nosotros somos una entidad técnica, profesional, no diplomática”, dijo. Añadió que el Canal debe cumplir su mandato, preservar su neutralidad y mantener públicas sus tarifas y sus procesos de modificación de peajes.
“El Canal cumple, es neutral, es transparente y ha seguido creciendo y dando un buen servicio a la industria”, afirmó.
En cuanto al tránsito de los buques de guerra estadounidenses, explicó que el Tratado de Neutralidad les concede paso expedito y los exime de participar en reservaciones o subastas, pero no del pago de peajes.
“Los buques de guerra norteamericanos tienen prioridad en el paso. No tienen que pagar una reservación, pero sí pagan su peaje, que es lo que han venido haciendo por 112 años”, precisó.
Una canalera por más de 4 décadas
Espino de Marotta llega a la administración después de trabajar en distintas áreas del Canal. Entre 2002 y 2006 participó en la elaboración del plan maestro de la ampliación y, después del referéndum, formó parte de la oficina responsable de ejecutar el proyecto.
Durante la ampliación estuvo al frente de áreas relacionadas con seguridad, ambiente, documentación histórica, proyectos y controles. Posteriormente fue vicepresidenta de Ingeniería, responsable del programa y subadministradora.
La construcción del tercer juego de esclusas la llevó a trabajar con contratistas internacionales, componentes fabricados en Italia y Corea, paralizaciones de obras, negociaciones contractuales y arbitrajes.
“El programa de ampliación tuvo múltiples retos”, recordó. Esa experiencia, considera, será útil para ejecutar los nuevos proyectos: “Lo hicimos bien, pero lo podemos hacer mejor”.
Fue después de terminar la ampliación cuando comenzó a contemplar la posibilidad de dirigir el Canal. El entonces administrador Jorge Luis Quijano le propuso pasar de Ingeniería a Operaciones, aunque inicialmente no tenía interés en dejar el área en la que trabajaba.
“Yo dije: ‘¿Por qué no administradora o subadministradora?’”, relató. En 2019 participó en el proceso de selección que concluyó con la designación de Ricaurte Vásquez como administrador y posteriormente fue escogida como subadministradora, posición que asumió en enero de 2020.
Un símbolo de feminismo internacional

Ingeniera y madre de hijos adultos, Espino de Marotta tenía 29 años cuando nació su primer hijo. También ha compartido fuera de Panamá su experiencia sobre la posibilidad de desarrollar una carrera profesional y tener una familia.
Durante muchos años tampoco percibió que ser mujer representara una diferencia dentro de la institución, aunque frecuentemente era la única en espacios ocupados por hombres. Esa percepción cambió cuando empezó a ejercer puestos de liderazgo.
En 2013, mientras dirigía la ampliación, compró el casco rosado con el que buscaba responder a quienes dudaban que una mujer pudiera liderar la obra.
“Era para mandar un mensaje interno, pero eso mandó un mensaje al mundo”, recordó.
Su participación en la ampliación le abrió espacios internacionales. Fue invitada por la Real Academia de Ingeniería de Londres, participó en un panel junto al diseñador del Burj Khalifa de Dubái, fue incluida en un libro sobre ingenieras latinoamericanas y se convirtió en jurado del Premio Reina Isabel de Ingeniería.
Una estudiante que realizó una práctica en el Canal le contó que decidió estudiar ingeniería después de verla en televisión cuando tenía 14 años.
“Dijo: ‘Yo quiero ser ingeniera como ella’”, relató Espino de Marotta. “Eso me llena mucho. Pienso que no hay mayor impacto que poder inspirar a las personas”.
Ahora asume la decisión final sobre una institución que conoce desde distintas posiciones y que deberá ejecutar nuevas obras mientras enfrenta restricciones de agua, cambios en el comercio mundial y presiones externas.
“Sabemos superar retos con creces, lo hemos demostrado una y otra vez”, afirmó. Espino de Marotta confía en que el trabajo en equipo, la transparencia y la ética permitirán que la fuerza laboral del Canal ejecute con éxito el plan estratégico hasta 2035.






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