Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Después de casi dos años con una perspectiva negativa, Moody’s se debate entre si Panamá reúne o no las condiciones para conservar el grado de inversión y espera resolver esa incertidumbre antes de que termine este año. El resultado de los cuatro factores examinados por la calificadora está empatado: dos corresponden a un soberano con grado de inversión y dos, a uno que no lo es.
El analista de Moody’s describió por ello a Panamá como “el soberano de Schrödinger”, en referencia a la paradoja del gato que puede considerarse vivo y muerto al mismo tiempo hasta que se observa su estado.
“Es y no es grado de inversión al mismo tiempo”, resumió durante una presentación en Panamá al explicar el dilema que enfrenta el comité encargado de definir la calificación soberana.
Los cuatro factores analizados
La fortaleza económica está del lado del grado de inversión. Moody’s destacó el nivel de ingresos del país, su economía dolarizada, el Canal de Panamá y una capacidad de crecimiento que estima en alrededor de 4% anual.
“En ese sentido, grado de inversión sin lugar a dudas”, afirmó el analista. Panamá figura entre las economías de mayor crecimiento de la región y es comparada frecuentemente con Paraguay, otro soberano con grado de inversión.
La fortaleza institucional, en cambio, se ubica fuera del grado de inversión. Moody’s considera moderada la calidad de las instituciones políticas y señala desafíos en las instituciones gubernamentales y el sistema judicial. Aunque reconoce que el sistema judicial panameño está entre los mejores de América Latina, su valoración todavía no alcanza el nivel correspondiente al grado de inversión.
La fortaleza fiscal también queda del lado negativo. La calificadora observa niveles de deuda superiores a los de sus pares y una elevada carga de intereses frente a los ingresos gubernamentales.
En una entrevista con SNIP Noticias, el analista precisó que cerca de 17 centavos de cada dólar recaudado por el Gobierno se destinan al pago de intereses. Moody’s estima que la deuda se estabilizará en torno al 66% o 67% del producto interno bruto, pero espera medidas estructurales que den confianza en que no volverán a producirse desvíos fiscales.
El cuarto factor, la susceptibilidad a eventos de riesgo, completa el empate al ubicarse dentro del grado de inversión. Moody’s reconoce la capacidad de Panamá para enfrentar choques y la credibilidad fiscal del actual Gobierno. También destacó que la reforma de pensiones ayudó a estabilizar las cuentas públicas y señaló que no aprobarla habría tenido repercusiones negativas para el perfil crediticio.
Una decisión pendiente
Moody’s esperaba resolver la perspectiva negativa en noviembre, cuando se cumplen dos años desde que fue asignada, pero ahora necesita observar los resultados fiscales del tercer trimestre y posibles avances sobre el futuro de la mina.
El analista explicó a SNIP Noticias que la calificadora no está obligada a resolver la perspectiva antes de finalizar el año, aunque prolongar la incertidumbre “no es bueno para los mercados” ni para los inversionistas. “Sería muy bueno resolverla y decir categóricamente: es grado de inversión o no lo es”, sostuvo.
La mina constituye lo que Moody’s denomina la “variable X”. Su reapertura podría aportar más de medio punto del PIB en ingresos fiscales cada año, mientras que un arbitraje desfavorable podría representar un costo equivalente al 19% del PIB, según explicó el analista.
Aunque existe la posibilidad de extender la perspectiva negativa, hacerlo después de dos años reflejaría demasiada indecisión. “Tenemos que resolver. Total, ¿es o no es grado de inversión?”, expresó el analista, quien indicó que esa pregunta continuará sobre la mesa, al menos, hasta finales de este año.





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