Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Panamá crecerá 4.4% en 2026 y 4.6% en 2027, según las nuevas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en un escenario en el que la región continuará mostrando un bajo ritmo de crecimiento.
La proyección coloca a Panamá entre las economías con mayor crecimiento de América Latina en 2026. Dentro de los países continentales considerados en la comparación, además de República Dominicana, Venezuela registra la mayor tasa proyectada, con 6.5%, seguida por Nicaragua con 4.5%, Panamá con 4.4% y Paraguay con 4.3%.
El comportamiento panameño destaca además por la estabilidad de su crecimiento. La economía habría aumentado 4.4% en 2025, mantendría ese mismo ritmo de 4.4% en 2026 y aceleraría ligeramente a 4.6% en 2027.
Las cifras deben entenderse como tasas de variación porcentual del producto interno bruto (PIB) y no como una comparación del tamaño de las economías. Cada país parte de condiciones diferentes y de períodos previos de mayor o menor crecimiento. Por ejemplo, Venezuela pasaría de crecer 8.9% en 2025 a 6.5% en 2026, mientras Panamá mantendría su tasa de 4.4%.
Para América Latina en su conjunto, la CEPAL proyecta un crecimiento de 2.2% en 2026 y 2.4% en 2027. Panamá crecería así al doble del promedio regional previsto para este año.
La CEPAL señala que detrás de las diferencias entre países están factores como su estructura productiva, la exposición a choques externos y los espacios disponibles para la política macroeconómica.
En términos generales, el organismo advierte que las perspectivas para 2026 y 2027 mantienen a la región en un escenario de crecimiento insuficiente para aumentar sostenidamente el ingreso por habitante y cerrar las brechas de desarrollo. Entre las principales limitaciones identifica los bajos niveles de inversión, el escaso crecimiento de la productividad y la elevada informalidad.
El estudio también advierte que el entorno internacional se ha vuelto más complejo, con menor crecimiento de la economía mundial, elevada incertidumbre geopolítica y financiera y mayores presiones sobre los mercados internacionales de energía. Para 2027 espera una moderación gradual de estas tensiones y una recuperación parcial del crecimiento regional.






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