Alma Solís
asolis@noticiasdepanama.com
Panamá aparece en el más reciente análisis fiscal de Moody’s con una combinación de fortalezas y desafíos. Por un lado, la calificadora ubica al país entre los soberanos con una estructura de gasto relativamente más flexible que la de gran parte de América Latina. Por otro, señala tres factores que siguen presionando las cuentas públicas: el fuerte aumento de la deuda desde la pandemia, el crecimiento de las transferencias y subsidios, y el impacto de las leyes especiales sobre la masa salarial del Estado.
El informe destaca que Panamá se encuentra entre los países con menor proporción de gasto rígido de la región, junto con Perú, Nicaragua y Guatemala. Según Moody’s, estos países “generalmente asignan una mayor proporción de sus presupuestos a gastos de capital y tienen menores cargas de transferencia o intereses que los soberanos más rígidos”.
Sin embargo, la agencia también muestra que Panamá registró uno de los mayores aumentos de deuda entre los 18 soberanos analizados. La carga de deuda pública aumentó 22 puntos porcentuales del PIB entre 2019 y 2025, en un contexto en el que la mayoría de los países de la región aún busca estabilizar sus finanzas tras la pandemia.
A esto se suma el comportamiento del gasto. Moody’s señala que Panamá registró “aumentos persistentes” en subsidios y transferencias corrientes y agrega que “el incremento de Panamá en 2024 reflejó en parte la cancelación de atrasos por parte del nuevo gobierno”. El informe también advierte que las llamadas leyes especiales, que determinan aumentos salariales para trabajadores de salud, educación y seguridad, “en ocasiones han implicado que los salarios aumenten más rápido que el PIB nominal”.
En términos más amplios, Moody’s concluye que las “altas y rígidas necesidades de gasto están complicando la consolidación fiscal en muchos países de América Latina y el Caribe”. La agencia sostiene que el aumento de los pagos de intereses, salarios, subsidios y transferencias está reduciendo la capacidad de los gobiernos para disminuir déficits y estabilizar la deuda.
La calificadora también advierte que la deuda aumentó en 14 de los 18 soberanos analizados entre 2019 y 2025, mientras que la polarización política está dificultando la aprobación de reformas que permitan contener el crecimiento del gasto y fortalecer la consolidación fiscal en varios países de la región.





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