Ing. Nanik Singh Castillero, MEEM, MRE
La Inteligencia Artificial dejó hace tiempo de ser un tema futurista. Ya está aquí y está cambiando la forma como trabajamos, producimos, analizamos información y tomamos decisiones. Pero la apuesta que Panamá acaba de presentar va más allá de la IA. El país lanzó su Agenda Nacional de Tecnologías Avanzadas, que integra la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, IA 2036, y la Estrategia Nacional de Semiconductores y Microelectrónica. La primera busca posicionar a Panamá como un hub confiable de innovación en IA para América Latina; la segunda, incorporarnos progresivamente a la cadena global de valor de los semiconductores.
Hay algo positivo que debemos reconocer. No estamos únicamente frente a una declaración de buenas intenciones. Las estrategias parten de una premisa sensata, y es quePanamá no necesita competir con las grandes potencias haciendo exactamente lo mismo que ellas. No parece razonable intentar desarrollar los modelos de IA más grandes del mundo ni fabricar los chips más sofisticados. El mercado es enorme. Enfoquémonos en aquello donde podemos ser competitivos. En IA, nuestra oportunidad puede estar en convertirnos en una plataforma regional de aplicaciones y servicios, aprovechando nuestra conectividad, posición geográfica y economía de servicios. En semiconductores, existen oportunidades en diseño, placas de circuito impreso, ensamblaje, pruebas, certificaciones, empaquetado, logística y distribución especializada. De cierta forma, llevar al mundo tecnológico lo que Panamá ha sabido hacer durante décadas en el mundo físico. La estrategia de IA utiliza un concepto interesante, y es buscar convertirnos en un “Canal Digital”.
Pero tener ventajas no garantiza inversiones. Necesitamos fortalecer talento, investigación y desarrollo, infraestructura eléctrica, infraestructura digital, ciberseguridad, capacidad de cómputo y un entorno regulatorio adecuado. Y aunque muchas veces imaginamos la economía digital como algo intangible, también necesita infraestructura física. Los centros de datos requieren electricidad confiable, conectividad, capacidad de transmisión y refrigeración. Los consultores Turner & Townsend señalan en su “Data Centre Construction Cost Index 2025–2026” que el 48% de los especialistas consultados identifica la disponibilidad de energía como el principal desafío para cumplir los cronogramas de nuevos centros de datos.
Por ello resulta positivo que la estrategia vincule el desarrollo tecnológico con la planificación energética, almacenamiento, energías renovables, modernización de redes e infraestructura de fibra óptica. No podemos promocionar a Panamá como destino tecnológico y posteriormente descubrir que no contamos con la infraestructura necesaria para recibir esas inversiones.
Pero quizás nuestro mayor reto sean las personas. No necesitamos únicamente científicos de datos o especialistas en semiconductores. Necesitamos técnicos, ingenieros, administradores, médicos, abogados, contadores, administradores y trabajadores capaces de utilizar estas tecnologías para mejorar su productividad. También necesitamos que nuestras PYMES, que son muchas veces el corazón de una economía saludable, puedan aprovecharlas para manejar inventarios, reducir desperdicios, automatizar procesos y atender mejor a sus clientes.
Panamá está destinando recursos importantes a esta apuesta tecnológica. El Gobierno ha anunciado US$105 millones vinculados al desarrollo de talento, infraestructura y atracción de inversiones. La cifra es importante, pero más importante será lo que logremos producir con ella.
Por ello surgen preguntas que debemos contestar para medir y controlar el desarrollo de este sector.
¿Cuántos profesionales y técnicos formaremos? ¿Cuántas PYMES incorporarán estas tecnologías? ¿Cuánta inversión atraeremos? ¿Cuántos empleos especializados podremos generar? ¿Lograremos incorporarnos efectivamente a la cadena mundial de semiconductores? Y, principalmente, ¿cómo sabremos dentro de cinco o diez años si esta apuesta funcionó? Requerimos de rendición de cuentas y seguimiento adecuado.
Desde el Consejo Interamericano de Comercio y Producción, capítulo de Panamá (CICYP Panamá), consideramos positiva la dirección de la Agenda Nacional de Tecnologías Avanzadas. Ahora corresponde establecer prioridades, responsables, presupuestos, plazos e indicadores públicos que permitan darle seguimiento. El verdadero reto comienza ahora, y como en todo debemos pasar de los planes a la acción y ejecutar.
La rendición de cuentas será fundamental. Al final, el éxito no deberá medirse por cuántas estrategias, instituciones o programas creamos, sino por si esta apuesta tecnológica logró hacer a Panamá más productivo, competitivo y capaz de generar mejores oportunidades para su población.
El autor Ing. Nanik Singh Castillero, MEEM, MRE Es Secretario Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP)
El Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP), capítulo de Panamá, es un think tank, comprometido con la defensa de la democracia, la libertad económica, la iniciativa privada y el desarrollo de Panamá. La organización está conformada por empresarios y profesionales de todas las ramas, que de manera voluntaria donan su tiempo, conocimientos y experiencia en beneficio de Panamá. https://cicyppanama.net/
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad única del autor. No pueden ser consideradas como una posición de este medio






Discussion about this post